Desde mediados de enero venimos desarrollando una nueva experiencia, dentro del proyecto ZonaChana, que tiene como fin ensayar la realización de una microtelevisión de calle en el barrio de La Chana. A propósito de la exposición Muntadas. La construcción del miedo y la pérdida de lo público, recientemente clausurada, el Centro José Guerrero ayudo a impulsar esta iniciativa con el objetivo también de extender fuera del espacio del Centro los efectos de la exposición.
Para ello AAABIERTA diseño un Laboratorio de Micro-Televisón que ha servido no sólo de apéndice del proyecto expositivo, sino como forma de retomar el debate que dos proyectos ya clásicos de Muntadas abrieron sobre la estructura y control de los medios de información y comunicación: Cadaqués Canal Local (1974) y Barcelona Distrito Uno (1976), las dos primeras experiencias de televisión de calle que se realizarón en el Estado español.
El día 8 de abril finalizará el Laboratorio. Lo haremos emitiendo, con la ayuda de Daniel Neokinok, los proyectos audiovisuales desarrollados por los participantes en el labo para todo el barrio de La Chana. Ya avisaremos por aquí del momento, el lugar y el cómo lo haremos.
Antes os dejamos con un fragmento del txto que Eugeni Bonet ha elaborado para el catálogo de la exposición de Muntadas en el Guerrero titulado "La televisión, de frente y de perfil" en el que realiza un recorrido por los proyectos en los que Muntadas toma como eje de análisis crítico la televisión, entre ellos, los arriba mencinados.
Puedes leerlo a continuación junto con una seríe de imágenes de la recepción en la prensa de la época de Cadaqués Canal Local. Pincha encima de las imágenes para hacer zoom y poder leer el texto.
Por cierto en el blog del Guerrero puedes descargarte el pdf con el catálogo al completo.
A pequeña escala: la televisión como maqueta
Extracto de "La televisión, de frente y de perfil" de Eugeni Bonet.
[...] Muntadas ha afrontado la televisión a pequeña escala con los medios del vídeo ligero. Si bien es impropio hablar de experiencias televisivas a propósito de las que referiré seguidamente, lo fueron a la manera de un modelo hipotético para sucesivos desarrollos en una España todavía carente de libertades y con un férreo control sobre los medios de comunicación. Se trata de experiencias que se deslizan entre los conceptos de lo que en Norteamérica se llamó televisión de guerrilla y, en Europa, vídeo comunitario o de animación social, televisión local o, más recientemente, televisión de proximidad.
Cadaqués Canal Local se llevó a cabo en esta pintoresca población de la Costa Brava del 26 al 29 de julio de 1974, con el patrocinio de la Galería Cadaqués de Lanfranco Bombelli, convirtiendo dicha galería en una base de operaciones y en un escudo protector para la presunta ilegalidad de una televisión alternativa (pues, en efecto, a los agentes del tricornio no les pasaron desapercibidos los términos en que se planteaba el proyecto). Ya en plena temporada turística, el interés de Muntadas y su equipo residió sin embargo en enfocar la cámara sobre la población oriunda, su vida cotidiana, sus preocupaciones y reclamaciones.
En consonancia con dicha prioridad, las grabaciones realizadas durante el día se exhibían al fin de la jornada, además de en la galería, en algunos de los cafés donde la población local acostumbra a reunirse alrededor de la televisión, como si fuera el calor de hogar de una chimenea.
En diciembre de 1974, Muntadas cerró un año particularmente denso en su actividad, y en el que se perfila definitivamente el nuevo derrotero de la misma, con la exposición ya referida previamente en la Galería Vandrés de Madrid. Presentó allí una selección de documentos audiovisuales de sus experiencias subsensoriales de los años 1971-1973, y una instalación que comentaré ulteriormente. Pero, de nuevo, utilizó además la galería como base de operaciones de otras actividades. René Berger peroró sobre los distingos entre mega-, macro-, meso- y microtelevisión, sucediéndose un debate con otros críticos y artistas locales. Pero aquello que interesa destacar ahora es la experiencia titulada Diario 10-22 diciembre 1974, Madrid, para la que uno de los espacios de la galería se habilitó como un pequeño estudio de vídeo, con equipos estacionarios y portátiles, circunvalado por unas láminas a modo de calendario, que fueron llenándose progresivamente con anotaciones, propuestas, informaciones, avisos y polaroids. A fin de cuentas como un reflejo de las actividades programadas, improvisadas y realizadas a lo largo de los días con dichos equipos de vídeo y a raíz de encuentros, propuestas y citas diversas. Registros más cerca de la microtelevisión –un uso privado/público y procesual del vídeo– que de la mesotelevisión, la vocación colectiva y comunitaria ensayada con Cadaqués Canal Local. En cualquier caso, entre las grabaciones realizadas hubo desde encuestas sobre el arte y la vida, entre los visitantes de la galería y con viandantes en sus alrededores, hasta un trabajo de reportaje sobre la problemática de un barrio entonces acuciado por un drástico plan de remodelación (con posterior presentación de la grabación, seguida de debate, en la correspondiente asociación de vecinos), pasando por un diálogo de Muntadas con Luis Lugán –en otro terreno, también un pionero del arte tecnológico en España–, una visita a las instalaciones centrales de TVE o un documento de la matanza del cerdo en un pueblecito de Guadalajara (a su vez con posterior presentación en la taberna de la localidad).
Todavía en octubre de 1976, Muntadas recurrió de nuevo a la presentación de documentos de sus trabajos previos en una sala de arte, la Galería Ciento de Barcelona, para desarrollar una propuesta de vídeo o TV alternativa fuera de la misma. Barcelona Distrito Uno introdujo la hipótesis de una televisión de barrio o de distrito, abarcando desde la zona del Born (antiguo mercado central) a la popular Rambla de la ciudad. Y, en este caso, para la difusión de las grabaciones eligió un bar-quiosco minúsculo, donde el televisor se orientaba hacia la parroquia que llenaba su terraza a cielo abierto, en los aledaños del barrio marinero de la Ostia o Barceloneta.
Aunque la era conceptual –y de otras interpelaciones en contextos disciplinares diversos– conllevara una puesta en entredicho de la noción misma de arte, y más aún de su aparato, Muntadas no contempla en discordia el arte y la vida –o, en otros términos, la realidad, la prosa del mundo–, tal como había venido y seguiría insistiendo con sus bidireccionales garabatos y diagramas. Así, mantiene un pie en el terreno del arte y trata de hincar el otro en el espacio público y en los medios de comunicación, excepto que los instituidos siempre se han mostrado bien remisos ante toda propuesta advenediza. Al cabo, pues, decide operar desde lo que denomina una subjetividad crítica, y proyectos como los recién referenciados los entiende entonces como prototipos de una actividad que debería hallar su continuidad en empeños plenamente colectivos.
Al desarrollar dichos proyectos en su país de origen –en unas circunstancias que ponían fin a un clima de aislamiento cultural, atraso tecnológico y autoritarismo político–, así fue a corto plazo. Concretamente, con la formación del colectivo Vídeo-nou en 1977, entre otros más efímeros, y el brote de la primera TV local en Cardedeu (población cercana a Barcelona) en 1980.
Ello no excluye que Muntadas se haya aficionado a la colaboración con otros artistas, investigadores y pensadores, además de implicarse –incluso dar su primer empuje– en diversos proyectos colectivos; en especial aquellos que comportan la exploración de nuevos sistemas de comunicación. Así, en 1979 participa en el proyecto Pacific Rim, impulsado por Bill Bartlett, de transmisión e intercambio de imágenes secuenciales por el sistema de slow-scan television –TV de exploración lenta con utilización de las líneas telefónicas convencionales–, en definitiva un antecedente del streaming de nuestros días. La contribución de Muntadas, por cierto, se tituló, de modo un tanto autorreferencial, The Last Ten Seconds.
En 1981, y en colaboración con Peter D'Agostino, realizó también una experiencia con uno de los primeros sistemas de videotelefonía, el Picturephone, desde las respectivas posiciones de ambos como investigadores y docentes en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y la Universidad de California en Los Angeles (UCLA). Por fin, algunos proyectos más recientes para internet –particularmente The File Room (1994)– y otros sistemas de telecomunicación pueden también contemplarse desde dicha perspectiva.